Maravillosas auroras boreales

Maravillosas auroras boreales

Hace un mes tuve la oportunidad de estar en Whitehorse, Yukon. Es un lugar que se encuentra al norte de Canadá, muy cerca de Alaska, uno de los lugares con las temperaturas más bajas de la tierra y ahí, las auroras boreales se pueden ver en su máximo esplendor.

La forma en que las cosas se conjugaron para que yo pudiera ir a este viaje fueron sorprendentes. Primero, recibí 8 meses antes la invitación de dos amigas mías que son terapeutas, para vivir una experiencia de un taller de crecimiento llamado “Tus propias luces y sombras” y al mismo tiempo la oportunidad de observar las auroras, este taller se llevaría a cabo en ese lugar lejano en Canadá, en ese momento, se me hizo una idea padrísima, pero no me decidí a tiempo y lo dejé pasar hasta dejarlo en el olvido.

Tiempo después, se dio un encuentro entre amigas, y una de ellas me dijo emocionada: “ya nos vamos en una semana, porque si vas al viaje ¿verdad? Yo le respondí que no, pero para no hacerles el cuento mas largo, en ese momento entre risas y pláticas con ellas, pensé en la probabilidad de irme. Más tarde, ese mismo día platicando con mi pareja, el me alentó a hacerlo y me hizo recordar que ese era uno de mis sueños en la vida, ir a ver las auroras boreales. Y así, a menos de una semana del viaje y sin haber lugar en el hotel, todo se fue dando poco a poco y entonces me fui…

Fue un viaje lleno de experiencias nuevas en todos los sentidos, encontrarte de frente con la naturaleza y su fuerza de invierno glacial sonaba aterrador, yo iba con mucho miedo de lo que podía suceder al exponer mi cuerpo a temperaturas de entre -22°C a -44°C, tenía pensamientos de ansiedad ante lo desconocido y miedo a que las auroras boreales al ser algo de la naturaleza, existía la probabilidad de no verlas.

Primero, tuvimos talleres de “luz y sombras” haciendo introspección de la mano de estas dos maravillosas amigas y terapeutas, profundizamos en lo más hondo de nuestra alma y mente e hicimos durante el día espectaculares paseos.

Al encontrarme expuesta a las inclemencias del tiempo primero agradecí el haber llevado el atuendo adecuado, esto es muy importante ya que puedes disfrutar y vivir la experiencia con gran comodidad, luego gocé de una larga caminata en la nieve en una reserva sagrada, al poner mis pasos en la nieve virgen y nueva, fue como si fuera polvo de estrellas o millones de diminutos diamantes brillando a los rayos del sol, todo esto bajo un sol brillante ¡brillantísimo! y un espectacular limpio e intenso cielo azul, que hicieron que mi mente, cuerpo y espíritu dieran GRACIAS ante este regalo de la naturaleza. Me quedó clarísimo que hay que controlar la mente y ser más libre, permitirnos llegar la experiencia y vivirla.

Otro día, fuimos a unas aguas termales, eran al aire libre y ese día estábamos a -33°C, íbamos con nervios de ¿cómo le íbamos a hacer? Nos preocupaba. Después de cambiarnos y poner el traje de baño, ¿cómo íbamos a meternos a esas aguas al aire libre? ¡pues lo hicimos con mucha emoción y muchas risas!, fue una experiencia para mis ojos absolutamente surrealista, al meterte a ellas, las cejas y las pestañas se te congelan ya que lo único que te queda afuera es la cabeza y el pelo se congela también, todo aquello se vuelve un espectáculo muy divertido. Sentí que en la vida hay muchas formas de mirar y de sorprenderte, de buscar siempre otro ángulo, otra vista, otro color y otra forma, es buscar en la creatividad en la fantasía y en los sueños, así fue como desde otra óptica puedes encontrar nuevos caminos para seguir tus compromisos y para ampliar más tu horizonte.

Todas las noches íbamos a “buscar” auroras boreales, pero como dije antes, las cosas de la naturaleza no se planean y todo se dio en una forma perfecta ya que fuimos durante cinco noches de 11:00pm a 2:00am y las auroras boreales fueron de menos a más, se dejaron ir viendo noche a noche, poco a poco y eso lo volvió maravilloso, así fue como fuimos recibiendo la belleza de este regalo natural poco a poquito, lo valoramos muchísimo.

La aurora boreal que vi esa penúltima noche fue en pocas palabras: ¡Increíble! ¡mágica! ¡maravillosa! ¡espectacular!

Esa noche en particular, se dejó ver con generosidad, llena de luz, fluorescente, cambió de forma, se movía, creció y se expandió, salía de atrás de los arboles y de las montañas, de repente parecía un reflejo que subía, bajaba, bailaba y brillaba intensamente y con sutileza, se estiraba o se hacía pequeña, hacia curvas, arcos.

Al verla, sentí más que nunca que Dios existe, que somos amados, que ese amor lo sabemos desde que nacemos y que con la vida cotidiana se nos va olvidando, solo volteando la mirada a la naturaleza y a su grandeza podremos volver a tener presente ese amor, a reconocerlo y con eso vivir con más consciencia y coherencia a vivir en paz, tomando decisiones a partir de ahí.

La última noche la aurora fue suave, sutil y momentánea, pero a cambio de eso, pudimos contemplar una bóveda celeste espectacular, llena de millones de estrellas, al ser una noche casi sin luna, brillaban intensamente y el mensaje que me quedó de este momento fue: “nunca te dejes de sorprender, sorprenderse es desarrollar una capacidad que agudiza nuestros sentidos y estimula la creatividad, la inspiración, la percepción y la intuición”

Ya en el aeropuerto de regreso, escribí esto que me gustaría compartirlo contigo:

Adiós Whitehorse, Yukon, Canadá. Gracias por brindarme una de las experiencias mas increíbles de mi vida en muchos sentidos, agradezco profundamente lo vivido a muy bajas temperaturas, me enseñaste que la capacidad humana no tiene límites, que nos adaptamos si no nos resistimos, que disfrutamos si abrimos nuestros ojos mas allá de los limites, que la enseñanza esta ahí afuera en la naturaleza, en las personas, en las experiencias, que si decido fluir disfruto, que si decido no juzgar me libero, si decido escuchar aprendo, que si decido confiar no pesa tanto, también me enseñaste que hay que vivir con todos nuestro sentidos escuchar, oler, sentir, ver y saborear.
El mensaje que traigo de ese maravilloso lugar es: vive simple y fluye.

Mi corazón regresó lleno de agradecimiento y amor ya que a ese viaje me llevó el amor.

Somos una chispa en el universo y un instante en la eternidad

¡Gracias por leerme!

-La vida es hoy-

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